jueves, marzo 31, 2005

Amor

En mi segundo año de universidad, una chica se colgó de mi perdidamente, enamorada a muerte. Era la típica empollona, buena persona, pero llena de complejos físicos y traumas variados. Ella se reía conmigo, me invitaba a su casa a cenar y me perseguía descaradamente, pero con una educación y un temple que sólo tienen las tías educadas a la antigua, las psicópatas o las ambascosas. A cambio yo me podía permitir el lujo de no ir a clase para tener los apuntes porque ella me pasaba los suyos. Mecanografiados y encuadernados. No la toqué nunca un pelo, y no por principios, sino porque no me atraía nada. En aquella época yo me tiraba hasta a los curruscos de pan, así que imaginaos lo poco que ella me estimulaba. Además, entre los estudiantes de una facultad siempre hay clases: yo pertenecía a los "guays" que salen mucho y van a la moda y ella, a los parias que estudian, aprueban curso por curso y duermen ocho horas diarias. Me entendéis, ¿verdad?. Cuando, vía fotocopias, todos mis amigos (y sobre todo mis amigas, que me aconsejaban maneras de tenerla "a fuego lento") ya disfrutaban también de los apuntes de Amor (así la llamabamos, qué cabrones) yo me planteé que quizá debería pagarle sus "servicios"´, calentando la situación un poco. Quizá follar-follar no, pero algo había que darle para que siguiese aceptando el ingrato trabajo que estaba haciendo. Los que habéis estudiado en la universidad sabéis hasta que punto pueden ser valiosos unos buenos apuntes.
Un día, Amor espabiló, y me hizo una encerrona en su casa, a las dos de la mañana. Después de cenar, y con la casa para los dos solos, se me echó encima. Yo sabía que esta vez habría que ceder un poco. Sin llegar al sexo-sexo (con ella no se me habría levantado, lo sé) salí del paso con un par de magreos. La pobre, cuya experiencia en este aspecto era cero, se dió por servida. Seis meses más de apuntes mecanografiados.
El siguiente curso ella lo pasó en Alemania, financiada por sus papás montados en el dólar gracias a olivares y almazaras. Yo me quedé sin apuntes, pero también me alegré de finiquitar un tema tan absurdo y potencialmente peligroso.
Amor volvió de Alemania en junio y, nada más poner el pie en España, me llamó por teléfono. Me contó que había vuelto a Madrid, pero no sola, sino con un chico alemán: su novio. Su tono denotaba que este sí que se la follaba. Sinceramente, me alegré por ella.
Organizó una cena a tres, dos días después, en un restaurante de moda, para que su chico y yo nos conociésemos. Yo me moría de curiosidad por conocer a aquel tipo. De curiosidad y de celos, porque Amor, en cierto modo, era mía. Así pensaba yo entonces. Llegué al restaurante sabiendo que ellos ya estarían allí, ella era espantosamente puntual. Entré y me llevé una de las mayores sorpresas de mi vida: el alemán era la persona más parecida a mi mismo que había visto en mi vida. Físicamente había diferencias notables, obviamente, pero los ojos y las cejas son iguales, la constitución física, idéntica, los mismos dientes, los gestos, muchos, calcados. Él (que ya había visto fotos mías, luego lo supe) no se sorprendió tanto. En medio de los dos, Amor se desenvolvía con una tranquilidad pasmosa, y mira que la situación era rara.
El alemán se la follaba, vaya si se la follaba. Pero a cambio no pagaba alquiler (vivía en una habitación en casa de ella, no compartían cama) ni comida, ni gastos, ni nada. Su dinero se lo fundía en sus cosas y sus juergas, algunas de las cuales se las corrió conmigo. A veces decíamos que éramos hermanos y esto multiplicaba las posibilidades de ligar por mil. Sobre todo si era con tíos (sí, pobre Amor). Un día un tipo nos ofreció (bastante) pasta a cambio de ver como los hermanos nos morreábamos. Por supuesto, lo hicimos.
Amor empezaba a sospechar que le estaban tomando el pelo por segunda (o décima, vete tú a saber) vez, pero antes de que echase al alemán de casa, él se largó y se fue a vivir con unas chicas francesas. Amor no superó esta humillación, y perdió los nervios (literalmente, esa es otra escabrosa historia). Tras unos meses (en los que ni el alemán ni y pisamos la facultad) dejamos de saber de ella. Tampoco es que no esforzásemos mucho en intentar contactar.
Berlín es ahora uno de mis mejores amigos. Después de aquello, los dos seguimos caminos muy parecidos. Amor desapareció por completo hasta que, hace un año, mediante sendos e-mails, reapareció invitándonos a los dos a su boda (!!!). No fuimos, era lo más correcto. Dentro de veinte años seguiremos fantaseando con la idea de un tercer clon, que ha ido más allá que los dos anteriores y vive como un pachá de las rentas de los olivos y los cortijos, a cambio de muy muy muy poco.

10 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Tendrían que haber ido a espiar a la iglesia el día de la boda, asi conocían a su 3er hermano.

No pensaron que por ver a 3 hermanos morreandose, la cantidad debe ser mas jugosa?

La Negra

12:24 AM  
Blogger Troy ha dicho...

Sólo se me ocurre castigaros a los dos de cara a la pared y remitiros a "Las Reglas del Juego" (buena peli, estupendo libro) y sólo que Amor no termina tan bien parada.

12:41 AM  
Blogger Troy ha dicho...

Pero me ha encantado conocer la historia de Berlín!!!

12:43 AM  
Anonymous Olmo ha dicho...

¿como coño consigues escribir textos tan redondos?

10:46 AM  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Ahora entiendo por qué se me arrimaba tanto ese chico tan mono en la Facultad......

El problema que yo tengo es más bien que NO tengo ni cortijos ni olivos ni ná de ná :-D

FeSas (Feas - soSas ) del mundo: Renovarse o morir!!!!!.

10:47 AM  
Blogger dwalks ha dicho...

cuando juntes suficientes clones, nos echamos unos Lemmings

me gusta tu nueva foto del profile!

11:22 AM  
Blogger would ha dicho...

Quizás Amor se cansó y se ha casado con un negativo de Kurt y Berlín: un hippy gordo y con rastas, que odia el chocolate, las fiestas, y que la ama loca y desinteresadamente.

Si es un buen negativo tendrá el pelo blanco y los dientes negros.

12:14 PM  
Blogger Tony Tornado ha dicho...

El tema clon es super espinoso. Yo acabo de conocer hace unos meses a Mini-Tornado, que entre los dos tenemos un peligro...

Pobre Amor. Que guay que te hicieras tan colega de Berlín, a pesar de lo descabellado que parecía todo...

12:39 PM  
Anonymous F&B ha dicho...

He llegado aquí googleando Kimera (viva el petardeo). Aún no he encontrado la entrada en la que hablas de ella pero lo haré. La historia de Amor me ha impactado (y gustado) pero he de decirte que eres un *****nazo por tratarla así. Claro que si ella se deja y encima tiene el estómago como para invitarte a ti y a Berlín a su boda quizá se lo merecía. (?)
Hay un libro que se titula Kurt, lo sabías? Espero encontrar alguna entrada en la que hables de ese nombre (real o ficticio). Me gusta.

10:27 AM  
Anonymous Laura ha dicho...

Kurt,
hace ya tiempo que te leo, y repasando posts de antaño he descubierto este. Increible el descubrimiento de Berlín!
Gracias por estos ratitos...

1:23 PM  

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