sábado, enero 20, 2007

flaquigordos

Lista número dos: cosas que me dan miedo.

La muerte

La enfermedad mental

La flaquigordez

Flaquigordos son los hombres delgados pero blandos, longilíneos pero fofos. Llevan pantalones pitillo, camisetas talla S y complementos pop, pero tienen barriguita, tetitas y carnes sueltas en lugares insospechados. Un cuerpo flaco es digno y uno gordo, en principio, también. En cambio, la flaquigordez es un estado físico que carece de dignidad, una tierra de nadie estética de la que nadie habla. Un tabú.

El noventa por cienro de los flaquigordos lo componen dos grupos: gordos que han adelgazado y flacos que han engordado. En vez de pasar a ser delgados y gordos (respectivamente) se convirtieron todos en flaquigordos. Tetitas cónicas, barriguitas y flotadores, brazos y patitas de alambre, culos escurridos y/o planos, welcome to the world of flaquigordos. Un diez por ciento de los flaquigordos nacieron ya así y reírse de ellos está feo. Bastante tienen con lo que tienen.

Los flaquigordos viven ahora una época de gloria, ya que algunos de sus líderes dominan el mundo. El ser-icono-cloaca Pete Doherty es un orgulloso flaquigordo, al igual que muchos de los ídolos pop de los últimos veinticinco minutos. Zapatero y Blair también pertenecen a esta estirpe.
Si uno es flaquigordo es muy posible que ya no haya marcha atrás y ese cuerpo de yayo que tienes a los veinticinco, por mucho que intentes impedirlo, no hará sino empeorar y empeorar según avancen los años. Los gimnasios y las maratones populares están llenos de flaquigordos intentando escapar de su fatal destino. Los cirujanos plásticos se hartan de operar tripas flácidas y ginecomastias, pero muchas veces ni así se sale del pozo de la flaquigordez. Además, los flaquigordos suelen tener también una tonalidad de piel que fluctúa entre el blanco-abuela-moscovita y el rosita-lactante-rollizo, una distribución del vello corporal “alternativa” e incompleta y toda una serie de características físicas más propias de un bebé que de un ser humano adulto. “Dime que no me he convertido en un flaquigordo”, me suplicaba Nolix el otro día, tras confesarme que, aunque los dos usamos la misma talla de ropa, él pesa casi veinte kilos menos que yo. “No, lo que pasa es que yo soy más denso”, le contesté, intentando salir del paso.

Es curioso que la moda, esa entelequia tan cruel y absurda, trata muy bien últimamente a los flaquigordos. Los larguiruchos con tripita fofa y bracitos de anoréxica hasta desfilan en las pasarelas de moda más fetén, aunque representan la misma estética enfermiza y paliducha que tantas críticas recibe cuando se aplica a las mujeres. Como para gustos están los colores, los hay que se pirran por los huesos de los flaquigordos modernos e incluso yo alguna vez me he sentido atraído por uno de esos modernillos desgarbados y poco cuidados. De hecho, algunos sabéis que si yo pudiera elegir el cuerpo que quiero tener, escogería uno casi lineal, altísimo y delgadísimo, una percha perfecta, alambre de aluminio ultraligero. Huesos, piel y un tres por ciento de grasa corporal, porque o gordo o delgado, o fibroso o mazado, pero nunca flaquigordo.

Buen fin de semana a todo el mundo.

11 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

.. aquí un flaquigordo.. la descripción no podía ser más exacta..

12:18 PM  
Anonymous Borja ha dicho...

Zapatero no es flaquigordo, hombre. Con lo demás estoy de acuerdo. Buen fin de semana también.

1:31 PM  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Sí que lo es; además de los originales y a lo bestia (Kurt, se te olvidó hacer referencia a las caras flaquigordas)... Por cierto, enhorabuena, veo que te estás recuperando.

4:37 PM  
Anonymous Flaquigordo ha dicho...

Me voy a suicidar

12:22 PM  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Me confieso flaquigordo borderline ... no tengo barriguita ni tetitas cónicas, pero sí soy delgadopostcasigordo de brazos de alambre y carne blandita.

Bienaventurados somos, ya que los diseñadores se apiadan de nosotros ... y con ropa, damos una apariencia más que aceptable!

Con lo único con lo que no estoy de acuerdo es con la idea de la inmutabilidad ... En mi periodo precasigordo cuando simplemente era delgado conseguí doblar masa muscular del tercio surperior del cuerpo, dotandolo de una armonía dentro del macrogrupo del 'montón'.

Así que animo a los flaquigordos a la reconversión ... la rendición no es el único camino. Y estoy dispuesto a demostrarlo a quien me lo pida con un proceso antes-después tipo 'extreme makeover' sin cirujía.

albert_mera@hotmail.com

12:50 PM  
Anonymous Fort Kiddiwanee ha dicho...

No está bien hablar asi de la gente

3:19 PM  
Blogger Farala ha dicho...

Es verdad, afrontemos la realidad: yo también soy flaquigordo. Tanto tiempo intentando hacer(me) creer que soy delgado pero no, en realidad tengo barriga. Y encima dices que no tiene solución... pues vaya :(

5:03 PM  
Blogger BarakKhazad ha dicho...

Buenísimo el post. :-D

Y muy veraz la descripción.

No obstante, dicen que hay que ser tolerantes con todo... así que supongo que flaquigordez incluida. ^_^

1:51 PM  
Blogger verdeº ha dicho...

Hace unos meses conocí a un flaquigordo. Conviví con él, le vi en la intimidad. Vive en Malasaña, igual que la mayoría de los flaquigordos de Madrid. Y los que no lo hacen desearían vivir allí. Reconozco que me asusté al ver las dimensiones reales de la tripa de ese flaquigordo cuando la camiseta pop se sube sin pedir permiso.


Pero... ¿qué hay que hacer para ser flaquigordo si tienes un cuerpo normal?

4:05 PM  
Blogger le chip c'est chic ha dicho...

NO FUTURE

7:56 PM  
Anonymous Anónimo ha dicho...

a quien le importa esta mierda?
( yo no soy flaquigordo, yo soy gordo directamente y los gordos estamos dominando el mundo del enteratinment, fijense en seth rogen, jonah hill, jack black...)

2:09 PM  

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